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Teletrabajo. Como afrontamos esta nueva realidad

Actualizado: 18 may 2020


Teletrabajo. Transformación digital

No cabe duda de que esta situación de confinamiento esta motivando que algunas empresas se planteen seriamente establecer el teletrabajo, hasta ahora proscrito, como un modelo óptimo de trabajo.


Ello puede conllevar muchas ventajas para todas las partes, ahorros de costes para las empresas, oficinas más reducidas y polivalentes, menos mobiliario, office más pequeñas, etc.. Y para el trabajador facilitar la conciliación familiar, mejorar los horarios, reducir desplazamientos y gastos. Sin despreciar la reducción de la movilidad, la saturación del trafico, la reducción de la polución, etc.


Se trata de un cambio cultural y como tal, debemos analizar y evaluar el impacto que tendrá sobre nuestros colaboradores,

La incorporación del teletrabajo debe ser gradual, se trata de un cambio cultural, no es suficiente dotar al colaborador de las herramientas tecnológicas y listo. Consideramos importante conocer si nuestros empleados valoran la medida positivamente y sobre todo, si tiene su domicilio habilitado para trabajar. ¿Os imagináis que pasará si forzamos a nuestros equipos a trabajar en el sofá del comedor, durante todos los días de la semana? ¿O en una habitación sin ventanas?

Cabe pues analizar la situación de nuestros colaboradores y tenerla en cuenta antes de implementar una política de teletrabajo. En algunos de nuestros clientes hemos identificado realidades, en las que el empleado no dispone de espacio privado para trabajar. Un colaborador de uno de nuestros clientes, nos explicaba que disponían de un despacho, en casa, pero la llegada de un hijo, hace 2 años, les hizo convertirlo en habitación.

A su vez, nuestros colaboradores deben realizar el ejercicio de visualizarse teletrabajando, en una situación de normalidad, en la que nuestros hijos están en el colegio y no saltando por la casa.

Hay que cambiar la gestión y supervisión de equipos hacia modelos menos visuales, mucho más flexibles y por objetivos.

Según nuestras experiencias el teletrabajo también lleva asociada una mayor flexibilidad en los horarios. Los empleados no realizan la jornada uniformemente, adaptan los horarios a sus necesidades o preferencias. Algunos prefieren iniciar la jornada haciendo deporte y empezar un poco más tarde, otros conectarse temprano y aprovechar al máximo las primeras horas del día, para realizar tareas de escritorio y estar libres para las reuniones.


Ello nos obligará a realizar una gestión mucho más por objetivos y no tanto por horas/trabajadas. En cualquier caso y de forma mayoritaria, hemos detectado un incremento generalizado de la productividad.


Aunque a las empresas le puede significar un ahorro, tener a parte de su equipo trabajando desde casa, deberán pensar en un nuevo modelo de organización de sus oficinas. Con escritorios polivalentes que compartirán varios empleados, salas de reuniones quizás más pequeñas y muy bien equipadas tecnológicamente. Dotarse de unas buenas telecomunicaciones para poder permitir el acceso de los trabajadores a sus sistemas.

No debemos perder de vista la ciberseguridad. Los riesgos de intrusión, usurpación o violabilidad crecen.

Todo ello sin descuidar la ciberseguridad. Cabe poner especial atención en proteger los accesos remotos mediante sistemas de encriptación. Homologación de sistemas de video-conferencia, sin fisuras de seguridad, etc.


Deberemos pensar y dar forma a un protocolo de actuación que regule quien puede tele-trabajar y quien por las características de su función, debe estar presencialmente en el puesto de trabajo. Cuantos días permitimos el trabajo en remoto. Como organizamos los encuentros en las oficinas, para mantener la cohesión del equipo, no hay que perder ese contacto personal.


En definitiva, el teletrabajo ha llegado para quedarse, y no se resuelve con entregar a nuestros equipos un portátil con conexión a internet.


#teletrabajo

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